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Macri preocupado por el impacto en las negociaciones con el FMI de la ley de tarifas

El presidente está muy molesto con la oposición por el impacto que tuvo en las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) el espectáculo que dio la dirección política esta semana con la ley de tarifas y su posterior veto. Macri es consciente de que la incapacidad de generar un consenso respecto de las tarifas -y por ende del déficit fiscal- es un signo de debilidad política del Gobierno, pero más del país. Y teme esto se traduzca en condiciones más duras para la Argentina.
El miércoles, horas antes de que fuera sancionada la ley que retrotraía las tarifas a noviembre de 2017, Macri se reunió con un grupo de 18 intendentes. En ese encuentro, pudo saber LPO, se mostró muy enojado porque para él no era lo mismo tener que negociar con el FMI con una oposición comprometida con sacar al país del desbalance fiscal que con una clase política a la que tildó de “irresponsable” por estar más preocupada por hacerle pagar el costo político de vetar la ley o enviarle con ese instrumento algún tipo de mensaje.

Macri entiende que esta debilidad no puede reiterarse, que cada episodio en el que el Congreso intente revertir una medida del Poder Ejecutivo tendiente a reducir el rojo fiscal va a ser un nuevo golpe a las oportunidades de financiamiento que le permiten extender en el tiempo las correcciones macroeconómicas.

Es que, según confió a LPO un importante consultor de la City, el Fondo conoce al detalle la magnitud de los desajustes de la economía argentina y sabe dónde se originan estos desbalances. Ese conocimiento incluye una mirada muy crítica en la intimidad de lo que el gobierno llamo gradualismo y dos años y medio después terminó implosionando, más alla´de las públicas palmadas en la espalda de la directora, Christine Lagarde.

En primer lugar, el FMI se opone a las Lebacs y quiere que el Banco Central las desarme. De hecho, la semana pasada la autoridad monetaria abrió la posibilidad de armar swaps (intercambios) de estas Letras del Banco Central de corto plazo por otras Lebacs de largo plazo. No solo eso, el Fondo quiere que se implemente otro swap para que los bancos cambien los papeles del Banco Central por otros del Tesoro.

Si Federico Sturzenegger se dedicó durante más de dos años a “aspirar” los pesos circulantes mediante la venta de Lebacs en el mercado secundario, llama la atención que en simultáneo con la tercera ronda de negociaciones entre funcionarios argentinos y los técnicos del FMI, el Central haya salido a recomprar Lebacs pagando precios en el mercado secundario que llegaron hoy al 44% anual. Las exigencias del FMI se van materializando en decisiones de política monetaria.

En primer lugar, el FMI se opone a las Lebacs y quiere que el Banco Central las desarme. Sturzenegger esta semana salió a recomprarlas.
Al FMI no parece importarle si esto es inflacionario. El hecho de que se terminen en breve los giros de asistencia al Tesoro y reducir las Lebacs que en sí son una fuente de emisión monetaria, más un fuerte ajuste fiscal -que según anticipó LPO serían de al menos $200.000 millones-, generarían según la visión del organismo los fundamentos para que la inflación no se desboque.

De ninguna manera el FMI quiere que sus dólares se vayan en financiar el atraso cambiario, como anticipo este medio, con el que se abaraten importaciones ni turismo en el extranjero. Como explicó Miguel Kiguel a radio Led: “El Fondo Monetario te presta plata pero no quiere que te lo gastes en defender demasiado el tipo de cambio o financies gasto público. Va a poner condiciones para que la plata se use bien y sirva para repagar el préstamo”.

Macri en la reunión con intendentes de Cambiemos en las que explicitó su preocupación.
En efecto, LPO pudo saber que una de las exigencias del FMI va a ser que se garantice un piso de reservas internacionales en las arcas del Banco Central. Esto también incrementa la emisión de circulante, pero para el organismo es prioridad garantizar el pago de la deuda por sobre otros objetivos de tipo social, como explicó a LPO el economista de Columbia, Martín Guzmán.

En ese marco, la presión sobre la deuda ya se empieza a sentir en la cotización de los bonos argentinos.

Tres semanas atrás, Marcos Peña aseguró que la negociación del crédito Stand-by de alto acceso solicitado al FMI demoraría unas seis semanas. En el Gobierno esperan poder cerrar en dos semanas el acuerdo y traer calma en el mercado de divisas,5b1078b685885 en el que el Banco Nación está conteniendo a la demanda para que el Banco Central no tenga que liquidar sus reservas.




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